Después de la guerra de la revolución en Michoacán, en 1930 comenzó el nuevo progreso, debido a que seguían existiendo demasiadas empresas privadas eléctricas, entre las cuales destacaban Impulsora de Empresas Eléctricas, con dueños estadounidenses.  Mexicana de Luz y Fuerza Motriz con dueños canadienses, la CFE tuvo la necesidad de tener un control y  mantener una la planeación en el desarrollo eléctrico, la mejor explotación, la ubicación de los recursos, la sintonía con los programas de desarrollo económico y la formación de técnicos.

Este proceso no fue sencillo, durante la guerra cristera de 1926 a 1929, las empresas eléctricas continuaron con sus problemas ya que fueron paradas por los cristeros que no estaban a favor de las reformas hacía la iglesia del presidente Plutarco Elías Calles, lo que llevo a que varias de las empresas eléctricas michoacanas fueran adquiridas por otras empresas extranjeras o guanajuatenses.

Durante la  década de 1930 a 1940, la industria eléctrica tuvo un cambio de producción, contrato laboral y de financiamiento notable, principalmente porque con Lázaro Cárdenas durante su gobierno, las empresas mejoran las condiciones laborales que eran muy precarias en los centros laborales. El estado comenzó a pagar muchos de sus adeudos de gobierno anteriores y a cobrar impuestos a empresas que no habían pagado desde inicios de la R. M.  Para 1940 la industria eléctrica comenzaba una expansión  por todo el país, en búsqueda de la industrialización, la modernidad y la creación de la primera Ley de la Industria Electrica, esto generado a los intereses de la CFE, en el país dónde se crearon algunas presas e hidroeléctricas, como en Valle de Bravo, que todavía mantienen funcionamiento en México.

La industria eléctrica se desarrollo en otras regiones del país, pero no fue hasta 1959 con la creación de la presa infiernillo siendo parte de la biosfera de Zicuirán, que el Estado Michoacán, se vio pionero en la creación de una industria eléctrica de gran magnitud, ya que abarca tres municipios del estado  y uno de Guerrero, tiene una capacidad de generar 1.120 megawatts de energía eléctrica,​ siendo la segunda generadora de electricidad en México, durante su creación y funcionamiento en 1964, tiene una capacidad de almacenar 9.340 hm3 de agua que crea un embalse que cubren aproximadamente de 755 km².  La energía eléctrica generada en estas grandes plantas hidroeléctricas, más alejadas de los centros de consumo, fue a un voltaje de transmisión más alto, de 400 kV (kilo volts), que casi duplicó el de 230 kV que se había introducido a principios de los años cincuenta en otros centros eléctricos del país.

En 1960, el 27 de septiembre se nacionaliza la industria eléctrica en México, con el  trabajo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el presidente López Mateos se dedicaron exclusivamente adquirir las industrias más fuertes de electricidad en México que se encontraban en manos de extranjeros, entre ellas la Mexican Light and Power Co. E Impulsora de Bienes Electrica de Bone and Share. La expropiación fue un nuevo suceso para el país, se respiraba progreso, mejoramiento y la búsqueda por bajar los precios de la electricidad. Las industrias extranjeras no tenían un progreso de electricidad completo, sólo 44% en el país tenía acceso a Luz.

Es a partir de la nacionalización de la industria eléctrica en México, que se genera una actualización al mundo tecnológico y la necesidad de ampliar los recursos y el crecimiento de las ciudades, para la evolución de Michoacán.